lunes, 24 de junio de 2013

- Le llaman corazón roto, pero me duele todo el cuerpo-
Blair W.


Nudos en la garganta, hoyos en el estómago, piernas agotadas de no hacer nada, manos frías, temblores en el cuerpo aunque el ambiente sea cálido, dolor en las costillas y en el pecho, lágrimas incontrolables, insomnios interminables...
Aunque es biológicamente imposible tener el corazón "roto", todos en algún momento lo hemos sentido.. Y se siente así.
Como si cada partícula de tu cuerpo estuviera rota. Como si un "algo" hubiera llegado a robarse tu fuerza y tus ganas, tus sueños y tus motivos... La risa.
Cuando algo te hace sonreír, tu corazón roto manda un recuerdo a tu mente... Y en 3 segundos, una lágrima reemplaza esa sonrisa.
Así es... El famoso corazón roto que todos odiamos, pero con el que todos hemos lidiado, ese que no tiene cura, pero al que el tiempo le ayuda.
Ni los abrazos de mamá logran calmar esas ganas de gritar y de salir corriendo.
Tener el corazón roto es también, la manera más sencilla de darnos cuenta que por muy fuertes que seamos, no dejamos de ser humanos.