martes, 7 de febrero de 2012

La fiebre de los 18...

A la mayoría nos pasa.


Cuando estás a un año de cumplir 18, ya no puedes esperar.
Piensas en ésta edad y piensas en libertad, en privilegios, en responsabilidad... en madurez.
Pero cuando los cumples, te das cuenta que no es nada de eso...
Si, consigues LIBERTAD, pero bajo tu propio riesgo.
PRIVILEGIOS, a cambio de obligaciones.
RESPONSABILIDAD acompañada de consecuencias.
MADUREZ a base de preocupaciones...
Y no, no es fácil...
De niña jugaba a ser grande.
 Ahora estoy a un paso de serlo...
Empezar a madurar es una de las etapas más complicadas que existen en ésta vida, porque empiezas a preocuparte por cosas que antes no te importaban, le das cierto lugar en tu vida a cosas que antes no lo tenían, le das valor a cada paso que das, inevitablemente empiezas a preocuparte por tu futuro, por la mejor opción de carrera para ti, el campo laboral, los intercambios que te gustaría hacer para reforzar tu curriculum, si en un futuro planeas formar una familia...
¿Y lo peor?
Te miras al espejo, pensando que tienes ya 18 años... Y te das cuenta de que aun eres un moco andando.
Te falta tanto por vivir, tanto por recorrer, tanto por crecer...
Y ves hacia atrás y piensas que no has hecho nada de tu vida en 18 años...
NADA.
Y te dan ganas de empezar.
Te dan ganas de comerte al mundo...
Pero a penas tienes 18 años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario