viernes, 23 de marzo de 2012

El efecto Peter Pan.

En lo personal, amo a Peter Pan y creo que todos deberíamos tener un poco de él.
Y es que este personaje representa mucho más de lo que todos creen..


Él nos enseña a creer, a luchar, a soñar.. Y sobre todo: A NO DEJAR DE SER NIÑOS.
Si, creo que ésta es una de las enseñanzas más grandes y que nadie debería pasar por alto...
No deberíamos perder esa esencia que se tiene en la infancia, esa sencillez con la que se vive la vida, disfrutando, imaginando, soñando... Y sin embargo, con el paso del tiempo, parece que lo vamos olvidando...
Dejamos de lado ese sorprendernos con las cosas más sencillas de la vida, ese despertar y sonreír al ver el sol, el imaginar todo aquello que te gustaría tener... Porque claro, tienes que "madurar".
Madurar... A veces me pregunto que tan bueno es llegar a este punto.
Maduras y te olvidas de jugar, de soñar despierto, de crear mundos en tu cabeza, de disfrutar la vida, de no preocuparte... Maduras y todo o casi todo parece malo.
Todo o casi todo son problemas.
Todo o casi todo es dinero.
Es corrupción.
Es odio.
Es flojera.
Es rutinario...
Olvidamos esas cosas que nos hacían felices cuando eramos pequeños... Cantar frente a un espejo, gritar como loco una canción, saltar sobre la cama, ir a un parque de diversiones, mecerte en un columpio, jugar con los cochecitos...
¿En dónde ha quedado ese niño?
¿En dónde hemos dejado esas ganas de vivir?
Hay que recuperarlas, hay que volver a ser esos niños que éramos...
Tomate 5 minutos al día para hacer eso que tanto te gustaba.
Tomate 5 minutos de tu tiempo para disfrutar, para no pensar, para sonreír para ser feliz...
Tomate 5 minutos y vuélvete un niño.
Que no te preocupe quien te este viendo y que pensará de ti...
Tomate 5 minutos para ser tan inmaduro como se te pegue la gana...


Y te apuesto lo que quieras a que tu día, por esos 5 minutos...
Habrá valido la pena.

No hay comentarios:

Publicar un comentario